Calendario | Foro de la AEEA | Noticias | Galería de Fotos | Canal YouTube | Area Privada

"Introducción a la verdadera destreza", de Don Eduardo Perez

Imagen de Miguel Palacio

Magras fueron antaño las cosechas

pues por yermas centurias separados

de marciales y uberrimos parnasos

afanados en que pujen y florezcan

 

los laureles del arte y de la ciencia

de las armas, largo tiempo abandonados.

Hoy, por fin, se suma un nuevo faro

a la luz cardinal de la Destreza

 

que no es flaco por ser primera escuela

ni por no ser tan dilatado ha de ser leve

ni su luz es debil, falta o huera

 

pues su brillo nunca palidece

con las magnas luminarias de otras eras

sino que antes las aumenta y engrandece.

 

La producción literaria reciente en castellano , en cuanto a esgrima histórica se refiere, prácticamente se ha limitado, hasta ahora, a obras no originales, desde las magníficas ediciones críticas a las que nos tienen acostumbrados don Manuel Valle y su equipo, hasta las traducciones (de calidad diversa) de material original extranjero. Entre las contadas excepciones, la "Noticia de Nicolás Tamariz", de don Ricardo Pous, y "La verdadera destreza española", de doña Rosa Laborda, ilustran un punto de vista que no termina de encajar en la concepción de la esgrima histórica como arte marcial; y el "Vademecun de esgrima áurea", de don Manuel Esquivel, lamentablemente todavía no se ha distribuido a este lado del océano.
Por todo ello, si bien la "Iniciación a la verdadera destreza", de don Eduardo Perez, no se puede calificar extrictamente de trabajo pionero , sí constituye, sin lugar a dudas, un hito en el campo de la esgrima histórica tanto por su condición de obra original como por abordar el reto de poner a disponición pública una obra para iniciarse en la comprensión y en la práctica de la verdadera destreza que fuera moderna, racional y accesible, tanto materialmente como en lo que atañe a la prosa y estructuración del texto.
No es un manual para aprender a esgrimir leyendo: como alguien dijo (y si no lo hizo, debiera haberlo hecho), "a esgrimir se aprende en la sala; en los libros se aprende a entender la esgrima". Y así, en concordancia con algunas de las mejores obras de la verdadera destreza, ésta se centra en la terminología y en la descripción teorico-práctica de los principales elementos de la verdadera destreza, sin entrar a plantear un modelo práctico integral de uso de los mismos. Ésto, a pesar de lo se pudiera pensar, es una virtud y no un defecto, pues ha dado como fruto una obra compacta y homogenea.
Sí cumple, sin embargo, con lo ofrecido en el título: como ya se ha indicado, a la descripción clara y ordenada de los términos más empleados (redondeada con la trascripción del glosario pachequista) le acompaña la exposición de los principales elementos teorico-prácticos del sistema, proporcionando así una adecuada base terminológica y conceptual sin caer ni en la trivialidad ni el la complejidad inabordable para el neófito; y aún más, la profusión de citas y referencias, y la acertada elección de éstas entre las obras cardinales de la verdadera destreza, constituye además un adecuado punto de partida para aquellos interesados en el estudio de las fuentes originales.
Y aunque no esté desprovista, como cualquier obra de su naturaleza, de posibles defectos, como alguna omisión o pequeñas discordancias puntuales con el tono general del texto, éstos son al menos discutibles y, en cualquier caso, ni afectan a la utilidad del contenido, ni retraen un solo ápice del valor de la "Iniciación a la destreza".
Por todo ello, el libro de don Eduardo Perez constituye una inestimable ayuda tanto para aquellos que siguen o desarrollan una práctica esgrimística de la ropera acorde con los postulados descritos en él como para aquellos que, centrado en otras escuelas y armas, quieren dotarse para su trabajo de la mejor herramienta existente para el análisis y la comprensión de la esgrima: la verdadera destreza.