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Vorschlag y Destreza (y I)

Imagen de Miguel Palacio

"Padecer, o hacer sufrir

con este acometimiento:

¿triunfaré por ser primero

o sólo me lanzo a morir?"

 

En la mayoría de los textos que nos han llegado pertenecientes a la tradición de Don Juan de Liechtenau nos encontramos con una homogeneidad reseñable en el planteamiento táctico-técnico del inicio del asalto. Dicho planteamiento, en una versión resumida y condensada de entre las distintas fuentes, especifica que se adquiere una situación de ventaja destacable al ser el primero en atacar, con la mínima dilación posible, al punto descubierto del contrario más próximo a nosotros. Alre dedor de este planeamiento se han construido modernamente otros más prácticos y concretos, no todos ellos sancionados por las fuentes y algunos clamorosamente simplistas, que han llegado a elevar el estatus del golpe inicial a la quintaesencia de la esgrima de espada larga planteada por el maestro francón y sus discípulos (por no hablar del uso casi litúrgico de la terminología original germana, que en ocasiones se hace).

En su formulación más básica, y actualmente superada excepto por los más recalcitrantes, la doctrina del golpe inicial plantea la herida como el resultado a alcanzar, entendiendo la expresión "ganar el golpe inicial" como sinónimo de golpear al contrario; la evolución técnica de los esgrimidores modernos, la patente obviedad de tal formulación y un estudio detenido y comparado de las fuentes han relegado esta concepción a los trabajos menos desarrollados.

Pronto se observaron las limitaciones indicadas y se dio paso a una visión más elaborada del objetivo del golpe inicial, en la que con dicho ataque no sólo se buscaba la herida directa, que podía o no darse dependiendo de las circunstancias, sino el forzar al paciente a defenderse perdiendo éste por tanto la capacidad de amenazar al agente. Así, el problema de acercarse con seguridad al paciente hasta una distancia dentro del alcance del arma quedaba resuelto al  estar éste obligado a defenderse del golpe inicial detrás de cuya cobertura nos acercamos a él.

Esta última interpretación, que no es más que lo que en verdadera destreza se conoce como acometimiento perfecto, es actualmente la más extendida entre los distintos grupos cuyo trabajo se basa en las fuentes que glosan el perdido poema del maestro Don Juan, y ha sido sublimada con el tiempo en reflexiones sobre la iniciativa, la forma de adquirirla y de recuperarla basadas en la división de las acciones en acciones antes, durante y después de tiempo que describen las distintas fuentes que forman parte de la tradición.

 

Sin embargo, esta explicación está empezando ya a mostrar signos de agotamiento.

 

Una vez alcanzado un cierto nivel de experiencia con la espada larga, un esgrimidor es capaz de identificar en un instante dado cuál es la apertura que está ofreciendo a su contrario y, dada ésta y la posición de la espada antagonista, la forma en que puede ser atacada. Así, en el peor de los casos una apertura adecuada para un golpe inicial no es más que una llamada que ofrece el supuesto paciente para que el autoengañado agente ejecute el ataque esperado; y en el mejor, el paciente es capaz de defenderse del ataque inicial no sólo con eficacia, sino sin merma de sus capacidades defensivas y ofensivas.

Lo que todo el mundo debería de estar preguntándose al respecto es: ¿dónde han ido las supuestas ventajas que según Don Juan de Liechtenau y sus glosadores se obtenían al ser el primero en atacar con velocidad e intención a la apertura más próxima del contrario?

(Continuará)