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Vorschlag y Destreza (y II)

Miguel Palacio's picture

"¡Pedro, Segismundo, Jacob, Pablo
a mi pregunta no hallo
respuesta en vuestros ensayos!"
"En ellos buscas en vano:
la respuesta está en un plano."


Consideremos dos contendientes, cualesquiera que sean sus posiciones relativas, y sus correspondientes ejes verticales (siendo el eje vertical de un hombre la línea vertical en el espacio tridimensional que pasa por el centro de su cuerpo); al plano vertical que contiene los ejes verticales de ambos contendientes lo denominaremos plano vertical primario. La importancia de este plano, pues no por nada se le denomina primario, radica en el hecho de que en él están contenidos los puntos del cuerpo de un contendiente más cercanos al cuerpo del contrario, y los de éste con respecto al primero, siendo por tanto la distancia más corta entre ambos contendientes y conteniendo por ello la línea por la cual cada uno de ellos habría de ejecutar el ataque más rápido posible contra su adversario.

Por ello, de la identificación, en cada momento y circunstancia del asalto, de la situación del plano vertical primario y de su subsiguiente ocupación por el arma del diestro se obtienen las siguientes ventajas objetivas:
-Al ocupar el plano con nuestra arma, impedimos que la del paciente llegue a ocuparlo, negándole así la trayectoria más corta que podría utilizar para tocarnos, y forzándole a emplear trayectorias más largas para intentarlo, con la peculiaridad de que éstas son más largas cuanto más se alejan de la trayectoria ideal, por lo que en todo momento se mantienen sincronizados el tiempo que tardaría en impactar el acometimiento en cuestión y la distancia que habríamos de desplazar nuestra arma para interponerla en la nueva trayectoria, garantizando así nuestra defensa.

-Al ocupar el plano con nuestra arma, la posicionamos en la trayectoria más corta posible para atacar al paciente, dificultándole así la defensa contra un posible acometimiento nuestro.

Luego ocupar con nuestra arma el plano vertical primario es garantía de defensa y ventaja en la ofensa, y la pugna por la ocupación, continua y compleja, ya que ésta se puede efectuar tanto desplazando el arma contraria del lugar ambicionado como variando la posición del plano vertical primario mediante los desplazamientos. Es decir, que si vemos que nuestro oponente ha ocupado el plano vertical primario con su arma, tendremos siempre la elección de intentar apartarla o de desplazar el plano vertical primario y ocupar con la nuestra su nueva posición.

La ocupación de este plano con la espada ropera se implementa ni más ni menos que con la planta de ángulo recto: si consideramos que el hombro es el centro del movimiento del brazo, será a la altura de éste donde la punta de la espada propia, si el brazo está completamente estirado y la espada en línea con éste, estará más separada del tronco y por ello será la posición de mayor alcance, esto es, aquella que nos permite tocar al oponente manteniendo nuestro tronco lo más lejos de él. Esta posición se caracteriza porque brazo y arma están contenidos en el plano horizontal superior (que es, de entre los planos horizontales que se consideran en el cuerpo, aquel que pasa por los hombros), por lo que el brazo armado y el costado correspondiente del tronco forman el ángulo recto que da nombre a la postura o planta.

Pero se puede ver, por lo comentado anteriormente, que simplemente ocupar el plano horizontal superior con brazo y arma no proporciona más que el máximo alcance en la ofensa (y, aunque no se ha mencionado, también maximiza la protección proporcionada por la guarnición): para que la planta de ángulo recto proporcione la plenitud de sus capacidades brazo y espada han de ocupar la intersección entre dicho plano horizontal superior y el plano vertical primario, pues es en esta línea donde se combinan las capacidades ofensivas y defensivas que proporciona la ocupación de cada uno de estos planos.

(Continuará)