Vamos a ver, aquí hay dos temas a discutir: uno es el uso del supuesto "perrillo" por Julián del Rey. El otro es a lo que se refieren en el Quijote cuando hablan de una espada "de las del perrillo".
Empezando por la primera, decir que, en efecto, se ha considerado durante mucho tiempo que la marca del famoso artesano Julián del Rey era un “perrillo”, atribución que parece originada por la “Nómina (...) de Armeros de Toledo (...)” recopilada por Palomares en 1762, en la que aparece asignada a este armero una marca en forma de animal rampante (que sea o no un perro es ya otro tema). No voy a detenerme en detalles, pero todo parece indicar que en realidad este NO es el caso. Palomares mete la pata en unas cuantas de sus atribuciones, y esta parece ser una de ellas (no por ello, que quede muy claro, deja de ser su “Nómina” un trabajo extraordinario que aporta información enormemente valiosa para el estudio de las espadas en España y por el cual hay que estar muy agradecidos. Pero no es, me temo, infalible). Existe actualmente la teoría, razonablemente argumentada aunque pendiente de más estudios, de que el “perrillo” en cuestión no es tal, y que podría ser una marca de contraste (sello por el cual las autoridades gremiales certificaban el producto, en este caso una espada) de la ciudad de Zaragoza. En todo caso, lo que sí parece probado de manera bastante sólida es que la marca de Julián del Rey era una cruz, que en algunos casos iba embutida en cobre.
Todo ello nos lleva a concluir que es difícil que Cervantes, en su famosa cita del Cap. XVII de la segunda parte del Quijote donde se menciona a al Caballero de la Triste Figura enfrentándose a dos leones “
con sola una espada, y no de las del perrillo cortadoras”, se refiriera a una de las espadas de Julián del Rey. Ahora bien, ¿a que se refería entonces? Para explicarlo, veamos la cita completa:
“
Y es de saber que, llegando a este paso, el autor de esta verdadera historia exclama y dice: ‘‘¡Oh fuerte y, sobre todo encarecimiento, animoso don Quijote de la Mancha, espejo donde se pueden mirar todos los valientes del mundo, segundo y nuevo don Manuel de León, que fue gloria y honra de los españoles caballeros! ¿Con qué palabras contaré esta tan espantosa hazaña, o con qué razones la haré creíble a los siglos venideros, o qué alabanzas habrá que no te convengan y cuadren, aunque sean hipérboles sobre todos los hipérboles? Tú a pie, tú solo, tú intrépido, tú magnánimo, con sola una espada, y no de las del perrillo cortadoras, con un escudo no de muy luciente y limpio acero, estás aguardando y atendiendo los dos más fieros leones que jamás criaron las africanas selvas. Tus mismos hechos sean los que te alaben, valeroso manchego, que yo los dejo aquí en su punto por faltarme palabras con que encarecerlos”
El texto en cuestión indica que la espada que Don Quijote empuña no es la adecuada para esta tarea. Se puede interpretar que esto es así porque su arma no es de calidad, con lo cual tendría sentido el decir “y no de las del perrillo”, atribuyéndole esa marca a un buen espadero (i.e. Julián del Rey) e indicando por negación que la de Don quijote no es buena. Pero no solo ya se ha indicado que la marca de Julián del Rey no era el “perrillo” de marras, si no que en el texto se añade lo de “cortadora”, lo cual incorpora una nueva dimensión al tema, implicando que posiblemente no es que la espada de Don Quijote no sea adecuada a la tarea por ser de poca calidad, si no por no ser especialmente cortadora, cosa que a la hora enfrentarse a algo como un león sería, por lo menos, de agradecer. Por otro lado, la marca del “perrillo” o el lobo corredor es característica de las hojas de espada originarias de Sölingen y Passau, en Alemania, y que se exportaban ya en esa época (mediados-finales del XVI, suponemos) por toda Europa y más allá. Estas ciudades exportaban hojas de todo tipo, pero en las hojas más estrechas, los llamados “verdugos”, sin filos, o incluso en hojas razonablemente anchas que pudieran servir para esgrima de punta y corte, no suele aparecer el “perrillo”, aunque a veces sí el nombre de la ciudad. Sin embargo, es más fácil encontrarlo en hojas anchas, muy aptas para una esgrima de corte, que solían encontrarse con más abundancia en un contexto militar. Es por eso que probablemente el autor, en este caso particular, cuando menciona al “perrillo” no esté haciendo referencia a la calidad del arma si no a su
tipo, y a lo adecuada que esta pueda ser para llevar a cabo la tarea que se espera de ella. Obviamente, es una interpretación, pero teniendo en cuenta que la conexión con Julián del Rey es bastante dudosa, y pendiente de confirmación con fuentes literarias posteriores, creo que es bastante razonable.
Por cierto, Cockey, sin ánimo de polemizar, pero el supuesto “perrillo” de Julián del Rey en la Nómina de Palomares y el lobo corredor de Sölingen y Passau se parecen, al menos a mi entender, como un huevo a una castaña

. Mencionar además que la información del libro de García Llansó hay que cogerla, en general, con pinzas. Y con pinzas bastante largas, por cierto. Incluso en la época en que se publicó su fiabilidad era un tanto cuestionable...
Y, por cierto, de "eruditos", me temo, nada. Aquí, el que más y el que menos, es un estudiante...
