Extraordinario artículo,
Juan de Boadilla, mis felicitaciones (extensibles al maestro
Bomprezzi por su otro artículo sobre la destreza común, que me ha recordado por su claridad al estilo de los textos del maestro
Martinez disponibles en su web).
Solo quisiera ayudar a completarlo con algunas aportaciones tal vez excesivamente rigurosas o que pequen de exceso de precaución, pero dado que como muy prudentemente comentas en él, el objetivo es no correr riesgo alguno para nuestras amadas piezas.
En fin, mis modestas aportaciones vendrían por el lado de:
1- El control de la humedad. Sé que muchos expertos hablan de las cifras que manejas, en torno al 40 y al 60% como ideales, dado que se trata de un punto en el cual no se dañaría a los materiales biológicos y se retardaría la oxidación de los metales, pero lo cierto es que esta cifra para mí no está demasaido bien estudiada todavía como para poder generalizarla sin adeveritr de una serie de precauciones. Me explico: por la parte del metal el valor del 0% sería el teórico ideal, ahí todos de acuerdo (con algún "pero", pero de momento, y para no eternizarnos, de acuerdo); sin embargo ya hablando de los elementos biológicos, el valor ideal sería aquel que evitara la adquisición o pérdida del valor de humedad ideal de conservación de la pieza. Me explico: pongamos como ejemplo una pieza de cuero reseca por el tiempo. Idealmente esta pieza debería recuperar el valor inicial de humedad que caracteriza a un cuero curtido bien conservado. Bajando la presión de agua del entorno no favoreceremos su conservación, al menos no detendremos su proceso de "secado" o "momificación" progresivo, de ahí que tal vez, y dado que a nivel de aficionados no dispondremos de métodos para recuperar esa saturación de agua ideal (que incluso para museos resultan caros y no exentos de riesgo), la prudencia haría pensar en que lo mejor sería no reducir en exceso esa humedad del entorno. En resumen, que como siempre estoy siendo excesivamente pesado: para maderas o pieles sin tratar en la que se pueda apreciar un "descascarillamiento" o un estado reseco tal vez no deberíamos mantener unas condiciones de humedad tan bajas y para piezas exclusivamente metálicas deberíamos bajar todo lo posible esa humedad, si es posible en una vitrina hermética con sustancias absorbedoras de humedad, como las famosas "bolas secas" (aunque habría que estar seguro de que solo contengan absorbedores de humedad y no otros aditivos como ambientadores o similares). Yo, en un exceso de precaución recomendaría absorbentes puros y separados del aire por una membrana permeable (por ejemplo recubiertos de papel).
2- El aceite mineral. Bueno, aquí coincidimos los dos. De hecho hemos llegado a un grado de consenso que raya el límite de las casualidades y que pone los pelos de punta; cuando me lo comentaste por privado se me erizaron los pelos del cogote y no pude menos que mirar a mi espalda por si había alguien vigilándome desde allí. Fue el colmo de la casualidad.
Lo que sí debo decir aquí para facilitar las cosas de los que lo busquen es que de momento hay que evitar:
a) aceite de parafina del empleado como combustible para estufas, hornillos y similares.
b) aceite de parafina empleado como disolvente de pinturas al óleo.
c) aceite mineral del empleado por los culturistas para dar mayor contraste y brillo a la piel.
d) laxantes lubricantes comercializados actualmente en farmacias españolas como medicamento.
El motivo por el cual no se deben usar estos aceites es que no podemos asegurar, pese a su etiquetado, que estén libres de productos tales como otros aceites, disolventes, colorantes, aromatizantes u otros que vayan limitar la correcta adhesión al metal o que pudieran reaccionar con él. Debo añadir por los que lo conozcan o lo hayan usado en el pasado, que el antiguo laxante lubricante consistente en aceite de parafina comercializado hace años con el nombre de Hodernal, ya no contiene solamente este aceite sino otros aditivos que no permiten sus uso para nuestros fines.
Como bien dice
Juan de Boadilla en su artículo, se ha vuelto a emplear en España como conservador de las tablas de corte de madera empladas para la cocina así como para superficies de madera de las mismas. Como este texto mío, a diferencia del de Juan no es un artículo de referencia de la página principal sino simplemente unas notas en un foro, me permito la licencia de comentar que yo lo he comprado en IKEA, en su sección de cocina (3,5€ el medio litro, cantidad que puede durar años), pero que posiblemente en la mayoría de tiendas que se dediquen a mobiliario de cocina lo podréis encontrar (tiene que poner "100% aceite mineral" o "100% aceite de parafina").
También seguro que se puede conseguir en distribuidores de productos químicos para laboratorios a un precio que puede ser innecesariamente alto para nuestras pretensiones de conservación, pero también podremos encontrarlo en herbolarios y tiendas de productos naturales de nutrición o similares. Es de suponer que en estos últimos y dado que su fin es la ingestión, el grado de pureza sea el "farmacológico", pero para estar seguros de ello y de que no lleven otros aditivos, deben llevar la etiqueta de la CEE (de hecho sería ilegal su venta sin ella) y poner claramente solo un ingrediente: aceite de parafina.
Por cierto, antes de comprarlo haced un pequeño experimento químico: oledlo. Si huele a algo que no sea un muy muy tenue (casi imperceptible para la mayoría) deje a aceite vegetal, es que lleva algún aditivo y ya no podemos estar seguros de su inocuidad para este empleo.
3- El polvo.
4- Materiales adecuados para la limpieza rutinaria.
5- El alcohol de quemar.
6- La retirada de las ceras microcristalinas.
7- El empleo de reproducciones como fuente de suministro de componentes de restauración (colorantes y curtidos de cuero, principalmente).
Esta noche veré si puedo añadir algunos datos más sobre estos últimos apartados. Ahora desgraciadamente no tengo tiempo para desarrollarlos.
Ah, y antes de que se me olvide: ya sabéis todos que esto no son más que modestas opiniones de un aficionado y que en ningún modo contradicen al artículo sobre el que realizo las puntualizaciones. Son solo una visión personal sobre aspectos que me gustaría ampliar con mi experiencia personal.
Un saludo.
