esgrima dramática

Foro dedicado a la Esgrima Antigua, Clásica, Histórica. También se habla de armas y armaduras, asi como de sus técnicas de combate.

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nacho fernandez
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esgrima dramática

Mensaje por nacho fernandez » Mar Jun 28, 2011 4:57 pm

REFLEXIONES DESORDENADAS SOBRE LA ESGRIMA

La esgrima se define como una lucha sin violencia. La violencia que tiene que generar una lucha armada, no está pues en la acción, sino en la carga dramática con que dotamos al personaje, estas vivencias no deben traspasar al personaje y mezclarse con el movimiento, porque si lo hacen, la violencia salpica al actor poniéndole en peligro, desordenando el acto, tensándolo, alejándolo de la frescura necesaria para disfrutar de su interpretación.
Cualquier enfrentamiento violento se puede definir desde un punto de vista esgrimístico, por tanto debemos pensar que en el reglamento de la FIE se esconden absolutamente todas las posibilidades de codificar una acción violenta.
En la esgrima deportiva están la mayoría de preguntas que nos debemos hacer a la hora de codificar un enfrentamiento. Al igual que el arbitro de esgrima, la decisión mas importante que se ha de tomar a la hora de definir una frase y de la que dependen todas las demás por ser consecuencia de esta es: ¿A quien damos el ataque?
La convención en esgrima es en realidad la preferencia que se le otorga al ataque, esta convención viene a ser sustituida en el duelo real por el miedo o no, a la muerte. La forma que tiene un personaje de enfrentarse a este miedo está íntimamente relacionada con su carácter, pero también con el estilo elegido para ser representada, así la ausencia total de este miedo nos adentra en la farsa y a medida que dotamos al protagonista de la capacidad de sufrir nos acercaremos mas al realismo dramático.
El gesto técnico, es a su vez el resultado del estudio para minimizar y optimizar un movimiento en función de su cometido. La mala ejecución de una acción denota en el personaje falta de técnica o bien la influencia de los estados anímicos. Las acciones violentas que elegimos para un personaje deben por tanto estar basadas en cuatro cuestiones: Técnica, carácter, estado anímico y estilo.
Actualmente el espectador de teatro mira las acciones dramáticas con unos ojos educados mas en lo cinematográfico o lo televisivo, llegando a asumir verdades que lo son solo convencionalmente. El chocar de dos sables cosacos nos sonaría opaco, sordo, soso sin la ecualización de un buen equipo de sonido, las frases de armas se tornan largas y monótonas en muchos casos y lo real pierde puntos frente a lo estético. Se desprenden pues de lo expuesto dos tipos de verdades, las convencionales y la real. Las convencionales, están sujetas a ciertas normas establecidas, de estética, de ritmo, de estilo, etc.… Es una verdad casi predecible, quizás por eso mismo nos sentimos cómodos como espectadores, nos resulta familiar, nos tranquiliza. La que hemos dado en llamar verdad real, no brilla de la misma manera, no se mira a si misma, nos sorprende su sequedad, su crudeza, nos puede hacer apartar la vista por grotesca y cruel. Es jodidamente real.
A la hora de codificar un enfrentamiento violento, debemos de tener en cuenta la multitud de posibilidades sonoras que encierra una lucha armada, en ocasiones ha llegado a tener tanta importancia, que la coreografía se convierte en partitura. En otras, los sonidos procedentes de los golpes de tac de una frase de paradas respuestas doblaban la realidad creando en el espectador la ilusión de un ritmo de lucha trepidante. En definitiva, debemos de ser capaces de no solo visualizar nuestra coreografía, sino que también debemos oír su partitura.
Un tiempo de esgrima es lo que tarda en llegar un ataque simple y un ataque simple es la ejecución de un tocado en un movimiento no contaminado de dudas, con la pureza que otorga la falta de pensamiento.
La ejecución de los movimientos esgrimísticos está íntimamente relacionada con la improvisación, puesto que las dos componentes, distancia y tiempo son variables e influyen directamente la una en la otra. La optimización de estas acciones pasa por el entrenamiento técnico, mejorando el reflejo, minimizando el tiempo comprendido entre el impulso y el echo, dando al movimiento la aceleración y velocidad necesarias para alcanzar al objetivo con precisión.
El trabajo técnico –táctico al que sometemos a un tirador, exige de este una actitud equilibrada y despierta para poder responder sin tensiones y en tiempo a las continuas variaciones a las que se enfrenta. Es muy probable que se defienda, que se proteja intentando predecir o anticiparse a las acciones. Es posible que la ansiedad provocada por el continuo devenir de acontecimientos no le deje trabajar franco, abierto y dispuesto, honesto. Pero cuando el tirador se abandona al trabajo, convirtiéndose en acción sin pensamiento entonces el entrenamiento satisface, emociona y es esta actitud la que nos hará estar cada vez mas cómodos en ese estado de alerta continua que es la guardia.
El trabajo técnico de la mano y por supuesto de los dedos ayuda a la eficacia de el gesto técnico de el tirador, también a su estética, pero sobre todo le da la posibilidad de canalizar inmediatamente sus iniciativas tácticas dando a sus acciones claridad y frescura cualidades imprescindibles para dar credibilidad a una lucha escénica.
Las acciones de piernas tienen una gran importancia en el entrenamiento esgrimístico, no solo por su conexión directa con la distancia, con el equilibrio, o con la potencia del gesto. Mas allá de esto, interesa su independencia de la mano en cuanto al tiempo y su absoluta subordinación en cuanto a la estrategia. Solo hace falta recordar, que para que un ataque se considere como tal, es imprescindible que llegue como mínimo cuando el pie adelantado termina el fondo, y si llega mas tarde será considerado como una continuación de el ataque. Esta es una regla básica en la esgrima deportiva pero a menudo olvidada en la esgrima dramática. Las reglas de la esgrima son un gran tesoro que se esconde detrás de el mismo lenguaje que las crea pero las oculta. Cuando conseguimos traducirlas a la acción, que es para lo que fueron creadas, nos aturde su perfección esférica. Todo encaja al igual que en una formula científica, o en un poema. Nada sobra y nada falta. No tener en cuenta cualquiera de estas leyes, seria condenar al fracaso cualquier intento de crear una acción violenta.
Sobre el entrenamiento. El derroche de energía, ese chorro en forma de voz, o de aspaviento, o de queja, o de llanto que le sobreviene al tirador necesitado de liberar tensión, debería ahorrárselo. Porque lo que interesa es no vaciarse, no desgastar un ápice de energía en queja o lamento, si no tragárnosla con patatas fritas y canalizarla, reconvertirla en nuestro provecho. De la misma forma, cuando el agotamiento físico asoma, no podemos abandonar nuestro cuerpo ni un momento, tenemos que ser capaces de seguir conduciendo y administrando aquello que nos queda.
El carácter que las armas llevan implícito contagia al que las esgrime. El florete es técnico, preciso, ordenado, estético y eficaz. Pero también frío y distante. Su esgrima es pronta y creativa, enamora su elegancia, su tacto. Es admirable su concreción, su plasticidad. La espada es cauta, perspicaz, paciente y fugaz .Su esgrima es destructora e imprevisible, es astuta pero por encima de todo es eficiente. Comparte con el florete la distancia y el respeto que impone la punta. El sable es valiente. posee la simpleza de lo intrépido, es sincero, honesto pero contundente. Su esgrima es apasionada. Rebosa vitalidad. La cercanía que le da el filo la hace abierta y atrevida. Si pensamos en algún defecto, el florete podría ser frío , la espada violenta y el sable arrogante.
Todas estas apreciaciones son personales y por ello subjetivas, pero lo que es indiscutible, es que cada tipo de arma que usemos tiene, lo veamos o no, tiene su propio carácter.
El termino de esgrima antigua me genera rechazo en si mismo, parece que se niega a evolucionar, dice recuperar movimientos técnicos de otros tiempos pero vacíos de sentido practico. El termino correcto a utilizar, el mismo que utilizan otras disciplinas y que implica seriedad y respeto, seria esgrima clásica.

El tiempo en los seres humanos tiende a la empatía. Aquel que consiga desequilibrar la balanza en favor de su propio tiempo contagiando al otro, se convertirá inmediatamente en el protagonista de los hechos y el otro en antagonista, a su servicio.
Uno de los secretos a descubrir cuando nos enfrentamos a un adversario en un asalto de esgrima, es el tiempo en el que se mueve. Si logramos entenderlo, podemos acomodarnos a él prediciéndolo, incluso dividirle para adelantarnos. Nada es lento y nada es rápido en si mismo, necesitamos una referencia para establecer ese valor. Es por esto que también debemos saber esconder nuestro tiempo de acción para no ser descubiertos. Da igual cual se nuestra jugada, dos simples doses, o póker de ases, el valor potencial es el mismo en las dos. Es este valor potencial la esencia de un buen asalto.
El tiempo en esgrima también puede ser un espejismo, bien producido por una visión introspectiva de su propia imagen, o bien como estrategia de nuestro rival. En los dos casos estaríamos inmersos al igual que en un espejismo, en un error, con la absoluta convicción de estar haciendo lo acertado.
Sobre la anticipación. Este concepto se interpreta de forma diferente dependiendo de la disciplina que lo analice. Desde un punto de vista dramático nos referimos a él para explicar la dificultad que tiene el actor en transitar por todas las vivencias y por supuesto por todos los estados anímicos. Esta dificultad hace que el actor se anticipe y quiera dar respuesta a preguntas que aún no se ha planteado, creando así una diacronía entre los hechos y las emociones, rompiendo el acuerdo tácito que ha pactado con el espectador y haciendo que su interpretación resulte cuanto menos, poco creíble. Sin embargo, el sentido de la anticipación en un esgrimista es un bien codiciado, porque se refiere a la capacidad justa de adelantarse a las acciones de su oponente, encontrando el preciso momento que existe entre el impulso y el hecho, o entre el pensamiento y la acción, o simplemente en la duda, es decir, ese momento en el que existe un vacío, circunstancia que nos hace vulnerables. Esta manera de entender el mismo concepto de forma casi opuesta entre las dos disciplinas, no las enfrenta, sino que las enriquece. Creo que la capacidad de anticipación de un esgrimista es de un valor incalculable para el actor, puesto que le va a enseñar a reaccionar de una manera mas sensible ante todo lo que pasa a su alrededor en el instante preciso. Incluso si es antes de que suceda.
De la concentración. Es esta herramienta un arma de doble filo puesto que si esta mal aplicada se convierte en un obstáculo, téngase en cuenta que el antónimo del termino es ensimismamiento, es así que la concentración esta reñida con lo inconcreto, es por esto que cuanto mas sepamos definir el para qué de la acción mas pura será nuestra concentración.
el termino “segunda intención” no hace referencia a las fintas o a la fugacidad de un movimiento de engaño, mas bien se refiere a el desarrollo de una estrategia que esconda la intención real, es decir, no es un simple quiebro, es el resultado de un entramado de acciones destinadas a despistar a ocultar la acción principal, protegiéndola, preservando su eficacia y su capacidad de sorprender.
Sobre la decisión. La elección de el instante preciso en tomar una determinación y el ánimo que necesitamos para afrontar el momento concluyente, debemos encontrarlo en nosotros mismos, en nuestro arrojo.“ Si todo terminara una vez comenzado seria conveniente acabar pronto…” Para que la ejecución de la resolución que hayamos tomado sea mas efectiva es importante concretar el inicio de el primer movimiento simple necesario para llevar a cabo la acción que se desprende de la decisión escogida. Me explico. Si tomamos por ejemplo la decisión de subirnos a un tren en marcha, cuantos mas vagones dejemos pasar mas difícil nos resultara subir. La cantidad de información que nuestro cerebro procesa se vuelve en su contra. Lo verdaderamente importante es simplemente correr como alma que persigue el diablo y subir al coño tren.
La distancia en esgrima, es el espacio que hay entre dos tiradores. “Estar en distancia” es el termino que se utiliza para definir ese lugar que nos coloca justo después de el peligro de ser tocados. ”Romper la distancia” hace referencia a el traspaso de la frontera en que el otro pone su distancia. Para dominar este espacio podemos dotarlo de una mayor densidad, de manera que cualquier presión nos empujará fuera de el espacio sujeto a su influencia. Todas las informaciones que se desprenden de este control de la distancia, deben viajar paralelas a el desarrollo de la estrategia. Confirmándola o alterándola.





El sentido del tiempo es diferente en cada persona y por supuesto en los animales, pero también puede ser distinto dependiendo de la situación en la que nos encontremos. Aclaremos el termino. Entiendo por sentido del tiempo, la capacidad de comprender físicamente la velocidad y la aceleración utilizadas en el desarrollo de una acción. Para desarrollar este sentido hay que tratarlo de la misma forma que manejamos la capacidad olfativa o a el gusto o a el tacto, debemos darnos cuenta de el hermanamiento que existe entre el sentido de el tiempo y el de la vista. Esta unión se pone de manifiesto, entre otras cosas, en una certeza interesante, los 24 fotogramas por segundo que son necesarios para que el ojo humano visualice una acción continuada. Estos 24 fotogramas por segundo no serian suficientes para engañar a el ojo de un perro por ejemplo. También sabemos que la adrenalina es capaz de modificar la eficacia de el análisis de la velocidad de un movimiento. La percepción que tendría el testigo de un accidente de trafico sobre la velocidad de la secuencia de movimientos resultante del golpe, seria totalmente distinta a si ese testigo es la victima del acontecimiento. Queda claro con esta reflexión que el sentido del tiempo es una capacidad con unas enormes posibilidades a desarrollar, no solo para entender la celeridad empleada por nuestro antagonista en la ejecución de sus movimientos, sino que nos ayudara a ser mucho mas objetivos y a enfrentarnos a los hechos con una mayor lucidez.

La pluma de los grandes maestros ya ha explicado todo esto mejor, mas claro, mas corto y con mas certeza, sin necesidad de tanta tinta. No digo mas. León Brutean “…la esgrima da confianza a la intrepidez, prudencia y reflexión a la ira.”

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Luis Miguel Palacio
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Re: esgrima dramática

Mensaje por Luis Miguel Palacio » Mié Jun 29, 2011 2:31 pm

No hay lucha sin violencia: puede haber lucha con violencia controlada y/o regulada, o simulación de lucha sin violencia: en este último caso, es el actor, en la ejecución de las habilidades que son propias de la actividad, el que ha de proporcionar la apariencia de violencia, apariencia que ha de ser creible para el espectador, a pesar de que en una representación de una lucha no hay verdadero antagonismo entre los participantes.

Cualquier reglamentación es un subconjunto, una simplificación de la realidad y, por tanto, una representación incompleta de ésta. No se puede representar con un conjunto de reglas finito las infinitas circunstacias de la realidad. La realidad es caótica en el sentido matemático del término: una diferencia de una fracción de grado en el hombro o muñeca puede provocar una diferencia de milímetros en la posición de la punta, lo que a su vez puede ser la diferencia entre que ésta se clave, de manera relativamente inócua, en el lateral del cráneo, o que atraviese la cuenca ocular y alcance el cerebro, provocando la muerte instantanea. Un conjunto de reglas es una simulación, un modelo, de la realidad, y no la realidad misma.

El cuerpo y el arma constituyen un único sistema cinemático, por lo que mover el arma sólo con el brazo es biomecánicamente ineficiente: con armas ligeras, esta ineficiencia puede parecer inapreciable, pero a medida que se manejan espadas más pesadas, es crítico mover el arma con todo el cuerpo. No significa ésto, sin embargo, que los desplazamientos y los movimientos del arma hayan de estar sincronizados, sino que hay que tener en cuenta que el arma se ha de mover en el espacio por la acción de todo el cuerpo, y no sólo del brazo o de la muñeca.

Hablar simplemente de distancia es reducir un espacio bi o tridimiensional (según consideremos sólo la posición relativa de los oponentes, o la posición de sus troncos, armas, etc.) a una sola dimensión. Esta simplificación sólo es válida si hay un conjunto de reglas que limitan el desplazamiento de los contendientes a la linea recta, o si las circunstacias del arma hacen óptima esta manera de desplazarse, y sólo si consideramos las posiciones relativas de los condendientes: si estamos hablando de la posición del arma, de la de los posibles blancos cubiertos o atacables, etc., es necesario, para que el análisis subsiguiente tenga alguna utilidad, emplear las tres dimensiones.

Espacio y tiempo son intercambiables en cinemática. La percepción del tiempo es subjetiva; la percepción del espacio puede ser objetiva. Así, si en la esgrima se reflexiona en términos de espacio en lugar de términos de tiempo, se podrán alcanzar conclusiones objetivas y, por tanto, universales.

En esgrima, la voluntad del contrario está fuera del control propio, por lo que todo planteamiento que se base en manipular aquella, ya sea engañándole, ya sea intentando ocultarle nuestras acciones, ya sea buscando acompasarle a nuestro ritmo o rompiendole el suyo contiene en sí mismo la potencialidad del fracaso, potencialidad que, sin embargo, es posible asumir si la probalilidad es lo suficientemente baja.

Efectivamente, "esgrima antigua" es un término algo obsoleto, que transmite la idea de inmovilismo: más adecuado es hablar del arte marcial de la esgrima, en contraposición con el arte escénico/dramático de la esgrima y el deporte de la esgrima.
"Mohamed, yo te aseguro
que en medio de estas querellas
si nos piden cien doncellas
nos ponen en un apuro"

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Jaime Girona
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Re: esgrima dramática

Mensaje por Jaime Girona » Mié Jun 29, 2011 7:04 pm

El cuerpo y el arma constituyen un único sistema cinemático, por lo que mover el arma sólo con el brazo es biomecánicamente ineficiente: con armas ligeras, esta ineficiencia puede parecer inapreciable, pero a medida que se manejan espadas más pesadas, es crítico mover el arma con todo el cuerpo
+1, pero tampoco viene mal tener en cuenta los hierros

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